En el año 1996 se efectuaron a nivel nacional importantes reformas electorales que tuvieron un impacto fundamental en la vida democrática de México.

Este hecho marcó tanto a nivel nacional como en las entidades federativas un cambio sustancial respecto a la conformación de los organismos electorales, encaminado a dotarlos de confiabilidad, certeza y credibilidad ante los ciudadanos.

Por tanto, la ciudadanización plena de los organismos electorales fue una de las principales reformas y la garantía de que las elecciones estarían desde ese momento, preparadas y vigiladas en su totalidad por ciudadanos.

La ciudadanización marcó una nueva etapa después de varias décadas en que la vida electoral del país era dirigida desde el Gobierno. Con las reformas, comienza una fase de organización, vigilancia y control ciudadano en los procesos electorales. Dichas reformas –tanto a nivel constitucional como del Código Electoral- fueron ampliándose gradualmente a todas las entidades federativas del país en sus respectivas legislaciones.

En Nuevo León, la organización electoral recayó entonces en un organismo autónomo, independiente y formado por ciudadanos electos por el Congreso del Estado: la Comisión Estatal Electoral (CEE) inició así, hace 10 años, su etapa ciudadana.

Con las reformas electorales de ese año, se hicieron además modificaciones importantes en otros aspectos del ámbito electoral, como la concurrencia de ciudadanos y partidos políticos en la organización de los comicios.

La ciudadanización no sólo se presentó en el organismo rector del proceso electoral, sino en todos los organismos electorales reconocidos así por la Ley Electoral del Estado: los integrantes de las Comisiones Municipales Electorales, los funcionarios de casilla y los miembros de las Mesas Auxiliares de Cómputo.

indice Pagina 1 siguiente